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6. ESPAÑA DURANTE EL SIGLO XVIII









La sordera de Goya y cómo quiso curarse con descargas eléctricas

Fuente de la noticia e ilustración

Intensos dolores de cabeza, mareos, vértigo, pérdida de visión y oído, ataxia...Todo eso sufrió Francisco de Goya durante un viaje a Andalucía en el invierno de 1792-1793. Y de todo se recuperó, salvo de la sordera. El origen de tantos males nunca se ha sabido con certeza. Desde el plomo de las pinturas que usaba hasta una sífilis contraída en uno de sus amoríos. Ahora un nuevo diagnóstico hecho más de dos siglos después apunta a una rara enfermedad, tan rara que apenas la tienen unas 300 personas en todo el mundo.
"El diagnóstico más probable es el síndrome de Susac, dice la otorrinolaringóloga de la escuela de medicina de la Universidad de Maryland (EE UU), Ronna Hertzano. El origen de este trastorno es desconocido, aunque se trataría de una enfermedad autoinmune que provoca la inflamación de las ramificaciones de las arterias que terminan en los capilares que riegan el cerebro, la retina y el oído interno. "Esto explicaría todos los síntomas de Goya, incluyendo las jaquecas, alucinaciones y la recuperación espontánea de los síntomas, la recuperación de la vista pero la pérdida permanente del oído", añade.
Hertzano ha expuesto su diagnóstico en la conferencia anual sobre personajes históricos que celebran en su universidad. Otros años, otros especialistas habían presentado sus revisiones médicas de protagonistas de la Historia como Cristóbal Colón, Charles Darwin, Simón Bolívar o Vladímir Ilich Uliánov, Lenin. Este año le ha tocado a Francisco de Goya y Lucientes. Aunque no es la primera vez, ni la segunda, que se relaciona el síndrome de Susac con la sordera del pintor, sí es la que con más fuerza se defiende este diagnóstico.

Algunas de las enfermedades que le achacaron a Goya le habrían provocado la muerte en aquella época

Tras repasar lo que decían las cartas de aquellos meses entre Goya y sus amigos, además de revisar lo que otros han escrito sobre la enfermedad, Hertzano fue descartando posibilidades. "Hay otras posibles etiologías, incluyendo la sífilis, pero improbables por su incompatibilidad con una completa recuperación (a excepción de la pérdida de oído) y una larga vida posterior", sostiene. Así, si hubiera sido un caso de meningitis bacteriana, la ausencia en aquella época de antibióticos, le habría salido mucho más cara a Goya, costándole incluso la muerte. En cuanto a la intoxicación por plomo, el saturnismo que señalan en la Wikipedia, "de nuevo, la intensidad de la enfermedad y la casi completa recuperación en ausencia de un tratamiento apropiado lo hacen menos probable", añade Hertzano.
Durante su conferencia, la doctora va descartando otras posibles causas, como la malaria, de gran incidencia en la España de entonces, o la esclerosis múltiple, ya que la aparición a la vez de todos los síntomas en vez de hacerlo de forma progresiva, la descartaría. También se puede rechazar otra rara afección, la encefalomielitis aguda diseminada, que, aunque podría explicar todos los síntomas, "no creo que se presente asociada con una profunda pérdida de audición bilateral", mantiene Hertzano.


En 'Los caprichos', Goya quiso mostrar los defectos de la condición humana. Empezó por sí mismo en este autorretrato vestido de caballero.
En 'Los caprichos', Goya quiso mostrar los defectos de la condición humana. Empezó por sí mismo en este autorretrato vestido de caballero. F. GOYA


Una vez diagnosticado, ¿se podría haber curado? De ser acertado el diagnóstico, para el síndrome de Susac no hay un tratamiento eficaz hoy en día, así que aún menos entonces. "Sin embargo, hoy tendría la posibilidad de un implante coclear que, colocado en las primeras fases de la enfermedad, probablemente le habría hecho recuperar el oído en menos de tres semanas y, con un historial como el suyo, permitido conservar una audición funcional, reconociendo más del 90% de las frases sin pistas visuales", anticipa la otorrinolaringóloga estadounidense.
Los implantes en la cóclea (la estructura en espiral del oído interno) funcionan con pequeñas corrientes eléctricas que, de forma similar a cómo funcionan los altavoces, excitan el oído y convierten señales eléctricas en señales sonoras. Aunque esta tecnología no existía a finales del siglo XVIII, Goya si usó la electricidad para recuperarse de la sordera.
Durante meses le aplicaron corrientes con la primera máquina capaz de crear electricidad (electroestática), la inventada por el alemán Otto von Guericke. En concreto, le colocaban un electrodo en el oído lesionado encharcado en una solución salina mientras que colocaban el otro electrodo en el otro oído. Así tenía que estar unos minutos. La electroterapia no funcionó, pero esta historia, recuperada para el gran público por la investigadora del Museo del Prado, Gudrun Maurer, en un artículo publicado por el boletín del museo, muestra la determinación de Goya para recuperarse.

Goya se sometió a electroterapia recibiendo descargas en sus oídos

De haberlo hecho, ¿qué habría pasado con su pintura? Mucho se ha escrito sobre el impacto que la sordera tuvo en la obra posterior de Goya. Y muchos relacionan los dibujos, grabados y cuadros del Goya sordo más realistas, personales, sobrecogedores, humanos y modernos con la sordera. Sin embargo, hay quienes piensan que la pérdida del oído no tuvo nada que ver en la evolución de Goya.
"La familia de Carlos IV la pinta en 1800, ocho años después de la enfermedad", recuerda Manuela Mena, jefe de conservación del siglo XVIII y Goya del Museo del Prado y unas de las mayores conocedoras de la vida y obra del pintor aragonés. De hecho, recuerda que la serie Los caprichos empezó a prepararla antes de su viaje a Andalucía. Y si en el retrato real aún está el Goya más clásico, en los 80 grabados de la serie que retrató a la sociedad española de entonces ya está la modernidad de Goya. Ya antes de sordo, era el primer pintor moderno.

El negocio de la esclavitud africana en la Europa moderna

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John Kimber, capitán del barco negrero 'Recovery' (izquierda) asiste al momento en el que un marinero tortura a una esclava africana. 10 de abril de 1792. S. W. FORES.Library of Congress Prints and Photographs Division Washington.
Del siglo XVI al XIX, la trata de personas propició que Inglaterra, EEUU, Francia o Países Bajos se alzaran como primeras potencias mundiales
El historiador británico, Kenneth Morgan, analiza en 'Cuatro siglos de esclavitud trasatlántica' el auge y declive de este sistema así como su legado actual

Álbum: Sin nombre ni libertad

Los sacaron como perros de su África natal. Encadenados. Amordazados. Desnutridos. Torturados sin piedad. Golpeados hasta la muerte. Lanzados como basura al mar. Enterrados sin más lujo que el de conservar íntegros sus propios huesos. Todos y cada uno de los esclavos que trabajaron en las propiedades de sus amos y sustentaron gran parte de la economía del mundo occidental (desde el siglo XVI al XIX), cargaron a su vez las primeras piedras de la sociedad moderna. Inglaterra, Francia, EEUU o Brasil se convirtieron en primeras potencias mundiales por medio de la explotación de mujeres y hombres que trabajaron durante décadas en las plantaciones de café, azúcar, tabaco o algodón.
Este es a grandes rasgos el análisis que hace el profesor de Historia en la Brunel University de Londres, Kenneth Morgan, en su último libro Cuatro siglos de esclavitud trasatlántica (Crítica, 2017). En él recorre todas las rutas atlánticas así como los tipos de productos y esclavos que se comercializaban desde África hasta Europa o Norteamérica.

Diez millones de esclavos

Según los datos que aquí se recogen, entre 1501 y 1867 más de 10 millones de esclavos fueron enviados a las Américas desde las regiones costeras del África Occidental. Un sistema basado en la crueldad y el sometimiento, como relató en primera persona Olaudah Equiano (1745-1797) en Narración de la vida de Olaudah Equiano, el Africano, escrita por él mismo. Autobiografía de un esclavo liberto del siglo XVIII (1789).
Un ensayo sobre cómo el ser humano puede herir más que un animal salvaje. Líneas de la muerte en vida. "Tales fueron los horrores que vi y el terror que sentí en ese momento, que si hubiera sido dueño de diez mil mundos con gusto los habría cambiado por la más inferior de las condiciones de un esclavo en mi país. Cuando miré alrededor del barco vi un inmenso horno y una multitud de personas negras encadenadas, cada uno con rostros que reflejaban sentimientos de desesperación y tristeza. No me quedó duda alguna sobre mi destino y, poseído por el horror y la angustia, caí inconsciente en la cubierta".
Prisionero desde los 11 años, edad en la que le arrancaron de sus raíces de Benín (África Occidental), Olaudah, también conocido como Gustavus Vassa (nombre que le puso su primer amo, Michael Henry Pascal, oficial de la Marina Real Británica), logró concienciar a la sociedad británica a través de su propia experiencia.



Formó parte de Los Hijos de África, una asociación constituida por 12 hombres negros que luchaban contra la esclavitud en Inglaterra. Así se lo transmitió por carta a la reina Carlota, mujer del rey Jorge III de Inglaterra, el 21 de marzo de 1788. "No solicito su real piedad por mi propio sufrimiento, mis dolencias, aunque son numerosas, están en parte olvidadas. Su Majestad, le suplico compasión para los millones de mis compatriotas africanos que gimen bajo el látigo de la tiranía en las Indias Occidentales. La opresión y la crueldad ejercida a estos infelices negros ha llegado a la legislatura británica, incluso varias personas propietarias de los esclavos en las Indias Occidentales han pedido parlamento contra su continuidad". Un deseo que se materializó definitivamente en 1833, cuando el Parlamento Británico aprobó el Acta de Abolición de la Esclavitud (Slavery Abolition Act).

Ron a cambio de esclavos

De 1660 a 1807 (año en el que Inglaterra promulga el Acta para la Abolición del Comercio de Esclavos), los barcos que zarpaban desde los puertos ingleses hacia Norteamérica o el Caribe llegaron a embarcar a más de tres millones de esclavos siendo Londres, Bristol y posteriormente Liverpool los principales puertos esclavistas del país. En el plano norteamericano fue el Rhode Island Newport el punto central en el comercio trasatlántico de personas.
Un hecho que propició el fortalecimiento de este sistema. "Los comerciantes de Rhode Island tenían buenas relaciones comerciales en el Caribe, y además disponían de una ventaja añadida, como era la posesión de un grupo de destilerías de ron en Rhode Island, que les permitían suministrar alcohol a los comerciantes del África Occidental a cambio de esclavos", destaca el historiador británico en sus páginas.



Senegambia, Sierra Leona, la Costa de los Esclavos, la Costa del Oro, el golfo de Benín, el golfo de Biafra y el África Central y Occidental (Cabinda, Luanda, Congo) fueron algunas de las zonas africanas que proporcionaron un mayor número de esclavos para los diferentes destinos trasatlánticos.
La investigación colectiva de la Trans-Atlantic Slave Trade Database ha calculado que entre 1514 y 1865 África Central Occidental llegó a enviar 5, 7 millones de esclavos (el 45,5% ) de los africanos transportados a las Américas.
Datos que reflejan la complicidad que los gobernantes e instituciones africanas mantenían con los comerciantes occidentales. "Toda la captura de los negros en África y la canalización de los mismos en la costa de África Occidental que llevaron a cabo los europeos fue realizada voluntariamente por los comerciantes negros. Hubo una economía interna esclavista en gran parte de África entre el siglo IV y el siglo XX, aunque ciertos sectores de la comunidad histórica profesional prefieran no enfatizar en este hecho", remarca el propio Morgan.
Tanto el comercio de esclavos del Atlántico Norte (cuyo inicio se sitúa en Europa y Norteamérica) como del Atlántico Sur (Brasil y Río de la Plata) se mantuvo intacto durante cuatro siglos por las corruptelas y tiranías que habían establecido los propios líderes africanos. Esto a su vez provocó el fortalecimiento de las sociedades privadas y el crecimiento económico de aquellos que gestionaban su patrimonio.



Uno de los primeros europeos que describió al detalle estas prácticas inhumanas y abusivas fue el explorador británico Mungo Park (1771-1806), que se adentró en la parte más rural y virgen de África para conocer las costumbres y hábitos de las distintas tribus que allí habitaban. Vivencias que quedaron inmortalizadas en Viajes a las regiones interiores de África, publicada por primera vez en 1799 y traducida al castellano en 2008 por Ediciones del Viento.

18 libras esterlinas por un hombre joven

El compromiso de Park fue tal, que viajó hasta dos veces a este continente. La primera fue en 1795 con la Asociación Africana, institución que le contrató para sustituir al comandante Daniel Houghton, desaparecido durante una misión gubernamental. La segunda fue de la mano del gobierno británico, que organizó otra expedición al Níger en 1805 de la que nunca regresó.
En su primer viaje dejaría anotadas las siguientes líneas sobre las atrocidades y la violencia que sus compatriotas británicos ejercían sobre los esclavos. "A los pobres miserables los mantienen encadenados, de dos en dos, y los hacen trabajar en las labores del campo, y lamento añadir que a duras penas les dan de comer, además de tratarlos con dureza. El precio de un esclavo varía dependiendo del número de compradores que llegue de Europa, y de las caravanas que proceden del interior, pero, en general, creo que un hombre joven y saludable de entre dieciséis y veinticinco años, puede costar entre 18 y 20 libras esterlinas".



Inversión que no siempre salía rentable. De hecho, gran parte del capital destinado a este tipo de empresas nunca se llegaba a recuperar por completo. El profesor Morgan destaca que en la segunda mitad del siglo XVIII, la tasa de retorno de las inversiones anuales de los viajes esclavistas que se dieron en Liverpool oscilaba entre el 8% y el 10% .



A pesar de las diferentes variaciones que se dieron según qué épocas, este tipo de sistema permitió que en el siglo XVIII Inglaterra aumentara el nivel de exportaciones (un 35% del crecimiento entre 1748 y 1776), lo que a su vez permitió la industrialización del país.
El académico inglés lo explica de la siguiente forma: "En el caso de Inglaterra, la contribución de los ingresos obtenidos por la trata más allá de Europa era modesta comparada con los ingresos derivados de fuentes internas como el sector agrícola. Probablemente, la trata de esclavos fue más importante para sus principales participantes por el estímulo que dio a la expansión de las colonias, que para la contribución a los beneficios económicos de la esclavitud".
También EEUU aumentó su riqueza industrial por el comercio de los esclavos. Entre 1790 y 1860, más de un millón de esclavos fueron transportados del alto al bajo sur, lo que permitió consolidar un mercado financiero estable. Entre otras cosas porque los propietarios de las plantaciones del alto sur pudieron aumentar el precio de la venta de sus esclavos para los vecinos del bajo sur, lo que a su vez generó un flujo de capitales y un tráfico interior que influyó de manera directa en la producción algodonera.

La rebelión de las masas

El autoritarismo y la crueldad que aplicaron los terratenientes a sus esclavos propiciaron numerosas revueltas y altercados dentro de las plantaciones, como la que tuvo lugar en agosto de 1831 en el condado de Southampton, Virginia. Nat Turner, líder de la revuelta, y el resto de esclavos, decidieron alzarse contra su amo. Una figura que vuelve a estar de actualidad en El nacimiento de una nación (The Birth of a Nation ) la recién estrenada película de Nate Parker que retrata la lucha racial en la América del siglo XIX.
Incendiar las casas o los terrenos de los amos blancos, fugarse del complejo o desobedecer las órdenes de los capataces fueron alguna de las acciones más comunes que llevaron a cabo todos aquellos que buscaban desesperadamente su libertad.



Pero el fracaso en cualquiera de estas misiones se pagaba caro: Latigazos, grilletes en los pies o la mutilación de miembros eran algunos de los sádicos castigos que se aplicaron a todos los que se rebelaban contra el control y la sumisión. "Un hombre negro fue ahorcado y luego quemado por intentar envenenar a un supervisor cruel. Así, por medio de crueldades repetidas, los desgraciados primero son instados a la desesperación, y luego asesinados", rememoraba el esclavo Olaudah en sus memorias.
Acciones que vieron su fin en el siglo XIX, cuando gran parte de las potencias occidentales decidieron abolir el sistema esclavista. Francia lo hizo en 1848. Países Bajos en 1863 y EEUU el 18 de diciembre de 1865, cuando la Decimotercera Enmienda, que derogaba la esclavitud, pasó a formar parte de la Constitución de los Estados Unidos. Se rompieron las cadenas. La libertad ya era un hecho.

3. LAS FORMAS DE GOBIERNO A COMIENZOS DEL XVIII. ABSOLUTISMO Y PARLAMENTARISMO


"El nuevo rey de Arabia Saudí, Salman Ibn Abdulaziz, de 81 años, sucesor en la corona tras la muerte de su hermano Abdalá a los 90 años de edad, es el más reciente monarca del mundo. Pero ¿cuántos países tienen un modelo de monarquía? Cerca de 25 países se definen bajo ese modelo, según datos de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos que recoge Europa Press. Además, otros 15 países forman parte de la Commonwealth, el grupo de Naciones que comparten lazos históricos con Reino Unido y que sitúa a la reina Isabel II al frente de la mancomunidad.
Los estados que se definen como monarquía existe una gran variedad, desde monarquías absolutas, en donde el monarca tienen una amplia capacidad de acción, como puede ser el caso de Arabia Saudí, hasta las monarquías parlamentarias, como es el caso de la española, en donde el rey ejerce de jefe de Estado bajo el control del Parlamento".
Fuente del texto e imagen: Cinco Días.

Lectura sugerida: El absolutismo monárquico

EL SIGLO XVIII EN ESPAÑA


El siglo XVIII en España: el reformismo borbónico
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 La educación, fuente de prosperidad según Jovellanos

¿Es la instrucción pública el primer origen de laproperiddad social? Sin duda. Ésta es una verdad no bien reconocida todavía, o por lo menos no bien apreciada; pero es una verdad. La razón y la experiencia hablan en su apoyo.

Las fuentes de la proSperidad social son muchas; pero todas nacen de un mismo origen, y este origen es la instrucción pública. Ella es la que las descubrió, y a ellas todas están subordinadas. La instrucción remueve os obstáculos que pueden obstuir o extraviar sus aguas. Ella es la matriz, el primer manantial que abastece estas fuentes. Abrir todos sus senos, aumentarle, conservarle es el primer objeto de la solicitud de un buen gobierno, es el mejor camino para llegar a la prosperidad. Con la instrucción todo se mejora y florece; sin ella, todo decae y se arruina un Estado.

Gaspar Melchor de Jovellanos, Memoria sobre Educación Pública (1802)






















Con la ayuda del vídeo y los textos proporcionados, debes elaborar un breve informe sobre el Canal de Castilla en el que incluyas imágenes ilustrativas de todos los aspectos tratados. Para ello, puedes ampliar información con la siguiente web y basarte en este esquema inicial:

  1. ¿Qué es el Canal de Castilla?
  2. ¿Para qué se creó?
  3. ¿En qué reinados se creó y quiénes fueron sus protagonistas más significativos?
  4. ¿Qué crees que hubiera sucedido de haberse concluido?
  5. ¿Qué otros proyectos se llevaron a cabo para comunicar la Meseta Norte?




Aquí tenéis un interesante enlace donde podréis ver la evolución de la bandera española hasta nuestros días. Fijaos sobre todo en cómo ha evolucioado el escudo conforme han pasado casas reales y sistemas de gobierno.


MADAME POMPADOUR EN EL HOLA


La Marquesa de Pompadour (1721-1764), amante, amiga y consejera de Luis XV (1710-1174), pese a sus modestos orígenes, llegó a convertirse en una de las mujeres más poderosas del siglo XVIII, como demuestra su relevante papel en la firma del primer Tratado de Versalles, en 1756, y que acabaría siendo clave en el estallido de la Guerra de los Siete Años. Pero Madame de Pompadour no solo destacó por sus estratagemas palaciegas sino que también fue una incansable madrina de las artes, la ciencia y la literatura. (SEGUIR LEYENDO)

GOYA & LA DUQUESA DE ALBA



Los amoríos de Goya y la duquesa de Alba, sólo una leyenda urbana

Hay noticias que si no son realidad merecerían serlo. La historia de amor entre la duquesa de Alba y Goya es una de ellas. No dejes que la verdad te estropee una buena noticia, reza un irónico axioma periodístico. Pues bien, Manuela Mena, jefe del área de conservación de pintura del siglo XVIII y Goya del Museo del Prado, desmonta uno de los mitos románticos por excelencia: el romance entre el pintor aragonés y la noble más aristocrática de España. Desde el siglo XIX se fue fraguando esta leyenda, que se siguió alimentando en el siglo XX y ha llegado a nuestros días. Cineastas como Carlos Saura («Goya en Burdeos») o Bigas Luna («Volaverunt») no se han resistido a llevar a la gran pantalla esta historia. Un gran bluf parece ser, pues desvela Mena que se trata tan sólo de «una leyenda urbana», sin ningún fundamento histórico. «He querido publicar el hecho, no la leyenda», dice con rotundidad. Es una de las conclusiones a la que se ha llegado en un vasto y exhaustivo estudio de investigación, recogido ahora en una publicación, que fue presentada ayer a la prensa. Su título, «La duquesa de Alba, «musa» de Goya» (El Viso). Este libro tiene su origen en la histórica visita al Prado en 2004 de los célebres retratos de la duquesa de Alba pintados por Goya. Se vieron por fin cara a cara estos cuadros, cedidos por la Casa de Alba y la Hispanic Society de Nueva York. Se aprovechó la ocasión para estudiarlos a fondo y hacer un pequeño ensayo. Pero las investigaciones de Manuela Mena, en colaboración con la historiadora alemana Gudrun Mühle-Maurer, fueron creciendo. Ambas hallaron importante documentación inédita sobre los años que vinculan a Goya con «la de Alba» y aquel modesto ensayo se fue convirtiendo en una ambiciosa publicación. «Siempre se han vinculado mitos y leyendas a esta historia, dice Miguel Zugaza, director del Prado. Con este estudio reposado, se establece una relación entre Goya y la duquesa más real y rigurosa».
Hechos a favor y en contra
Hay hechos que han apoyado tradicionalmente la tesis de la relación amorosa entre Francisco de Goya y María Teresa del Pilar Cayetana de Silva. En uno de los retratos citados (en el que está vestida de negro), la duquesa señala con su dedo la inscripción «Solo Goya». Además, lleva en sendos anillos los apellidos Goya y Alba. Se ha dicho que, tras la muerte del duque de Alba, su viuda fue más alegre de lo debido y que entre los que pasaron para consolarla por su palacio de Sanlúcar de Barrameda estaba Goya. Hay quienes han visto el rostro de la noble, y su cuerpo, en la «Maja desnuda». Otros han interpretado estampas como «Volaverunt» (Caprichos) o «Sueño de la mentira y la ynconstancia» como la reacción de un Goya rechazado por una duquesa voluble. En una carta a su amigo Martín Zapater, le cuenta el maestro aragonés que la duquesa había ido a su estudio a que le maquillase la cara.
¿Son pruebas concluyentes del romance? Manuela Mena cree que no, aunque para ser justos las que ella aporta tampoco concluyen lo contrario. Advierte una desigualdad de clase y educación entre ambos, una gran diferencia de edad (ella era 18 años menor), él estaba ya sordo... No se conservan cartas cruzadas entre ellos y la única referencia que hay del aprecio de Goya por la duquesa, dice la historiadora, es que en 1797 ella incluye en su testamento a Javier, el hijo del artista, entre sus herederos. No desmuestra nada, añade, porque también incluye a criados y asistentes. Cree que el pintor estaba al mismo nivel que otras personas que rodeaban a los duques: el bibliotecario, el médico, el mayordomo... Mena defiende la teoría de que la admiración de Goya por su mecenas era la misma que tenían varios poetas, como Juan Meléndez Valdés, Juan Bautista Arriaza y Manuel José Quintana, quienes le dedicaron encendidos y arrebatados poemas de amor a la duquesa, que se reproducen en el libro en un capítulo especial. «Era una mujer atractiva, espectacular, llena de poder, y los artistas la elevan como una diosa, Silvia (en alusión a su apellido Silva). Goya me parece el más frío al representar a la duquesa. Creo que no estuvo enamorado de ella. Sólo trató de sacar lo mejor de ella», advierte la historiadora, quien confiesa: «Nunca creí que iba a verme metida en este tema. Algunos de mis mayores (maestros) sí admitían la relación amorosa entre ellos».
Entre la documentación inédita que han manejado Mena y Mühle-Maurer, hallada en el Archivo General del Palacio y en el Archivo Histórico de Protocolos, así como en varias bibliotecas, destaca una carta (estaba en la biblioteca de José María Cervelló, hoy en el Prado) que Carlos Pignatelli, hermanastro de la duquesa (hijo del segundo marido de su madre) y primo del duque, envía desde Sanlúcar de Barrameda al duque de Granada. En la posdata, la duquesa de Alba escribe de puño y letra un pequeño texto, en el que desvela su gran amor por su marido y la desolación en la que quedó sumida tras su muerte. Dice textualmente así: «Q.do Primo y amigo el dolor que despedaza mi corazon no me permite el escribir pero si espero que en mi reuniras la confiansa y amista que tenias con mi nunca bien ponderado Pepe. compadeceme y manda cuanto quieras a la mas desgraciada de cuantas an nacido». Las especulaciones que la tildaban de viuda alegre, dice Mena, carecen de credibilidad.
Como carecen de credibilidad, en su opinión, las interpretaciones que se han hecho de los dos retratos de la duquesa. Propone otras nuevas. En el de la Casa de Alba, que pudo estar en el Palacete de la Moncloa, el dedo lo dirige a sus tierras y no a la firma del pintor, como se ha dicho. En cuanto a la dedicatoria («A la duquesa de Alba»), cree que es tan sólo el homenaje de Goya a su belleza, gracia y elevada alcurnia. Dedicó otros cuadros, pero siempre a hombres. En el caso del retrato de la Hispanic, dice que la mantilla no es un hecho que revele casticismo, sino que subraya, al igual que el fajín de capitán general que lleva, el poder en sus regimientos. En cuanto a la inscripción «Solo Goya», que ella señala con el dedo, lo entiende Manuela Mena no como una declaración de amor, sino como «sólo me pinta Goya, el artista más grande».
Entre la documentación inédita se han hallado facturas que han permitido, entre otras cosas, determinar la importancia de algunos encargos y fijar una nueva datación de los Caprichos (pudo comenzarlos en 1794 y no entre 1797-98), y de los álbumes de Sanlúcar y Madrid. También hay un estudio en profundidad del testamento de la duquesa. Sólo queda saber cómo acogerán sus colegas esta nueva interpretación de Manuela Mena. La de «Las Meninas» fue duramente rebatida por Jonathan Brown.
FUENTE: ABC, el 25-1-2007