Documental sobre la Primera Guerra Mundial

LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL. PROF. JAIRO MARTÍN SANZ

PODCAST DE LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA

LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA EN UN CLICK

Sin duda alguna, la Guerra Civil Española es uno de los episodios que más tinta ha hecho correr. Los debates acerca de sus causas, sus consecuencias (particularmente las demográficas), etc. son sólo algunos de los aspectos más transitados. En este sentido la bibliografía es vastísima, así como la cantidad de páginas web con información sobre canciones, carteles, fotografías o documentales sobre la Guerra Civil. En esta ocasión, os presentamos un nuevo curso de Escuela de Saber, que os permitirá conocer con detenimiento el conflicto a través de sus 18 horas de duración.


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DESCRIPCIÓN DEL PODCAST DE LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA

La guerra civil española es un acontecimiento que sin duda ha marcado decisivamente la época contemporánea en España. Ninguno otro ha tenido la repercusión externa y, lo que es mucho más importante, interna, en el devenir de la España de los últimos dos siglos, la España de la Contemporaneidad. Todavía hoy, cuando conmemoramos los 75 años de su final, es del tema historiográfico del que más se publica en España y no se ha convertido en campo reservado a los historiadores, pues concita una permanente atención de la sociedad española.

Son muchos los aspectos que han de abordarse para conocer y acercarse a la comprensión de ese acontecimiento trágico y sus consecuencias, que llegan de manera visible a la actual sociedad española. Desde el análisis de sus causas y las circunstancias de la conversión de un golpe de estado militar en larga guerra civil de tres años que marcaron el devenir de la historia española, hasta la valoración del incesante y muchas veces controvertido posicionamiento de la sociedad española sobre el tratamiento y gestión de la memoria de dicho conflicto que, debido a la política de los vencedores hacia sus adversarios, se alargó mucho más allá del fin del enfrentamiento militar. Para acercarnos a su conocimiento es necesario también abordar aspectos como su dimensión internacional, la violencia y represión a que dio lugar o la evolución política en ambos bandos que, en el caso de los vencedores, supuso la instauración de un régimen, el Franquismo, que duró casi cuatro décadas.



LECTURAS
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La guerra civil española desde la perspectiva actual


La Guerra Civil Española, 1936 a 1939, es el hecho, sin duda, más trascendente en la España del siglo pasado, adquirió una significación especial en la convulsa Europa de los años treinta y atrajo sobre sí la atención mundial. Sin lugar a dudas, es el asunto de la historia de España sobre el que más se ha investigado, escrito y discutido y durante más tiempo ha estado presente en la opinión pública mundial. El conflicto de la Guerra Civil Española sigue teniendo presencia tanto académica como social porque sigue percibiéndose como lo que fue, un corte sangriento en la evolución histórica española en sus diversos aspectos políticos, sociales, económicos, culturales. España tenía un determinado perfil antes de la guerra y el resultado de la misma lo trastocó y, lo que es más importante, lo mantuvo durante casi cuarenta años de implacable dictadura franquista



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Sublevación militar que deriva en guerra civil


En un conflicto como la Guerra Civil española, con tal repercusión y de tantas y tan largas consecuencias es imprescindible preguntarse por sus causas y por qué un intento de golpe militar derivó en guerra civil. El 18 de julio se generalizó una sublevación militar en España contra el Gobierno de la República, iniciada en sus territorios de África el día anterior, que terminó con la vida política normalizada. De dicho intento de golpe de estado se derivó muy pronto una cruenta guerra de casi tres años entre la República y los sublevados por una doble incapacidad: los sublevados no conquistaron el poder y la República no fue capaz de acabar con la sublevación. Una pregunta clave sobre ese terrible conflicto es, sin duda, la de por qué se produjo esa sublevación de julio. De un lado y otro se intentó siempre dar una respuesta sencilla y directa. Pero lo que sí sabemos es que la responsabilidad por desatar la hecatombe que supuso la Guerra recae, hoy, a partir de las evidencias relevantes de la época, en ciertos círculos militares y civiles, que no son los republicanos
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La guerra civil como fenómeno social: las milicias en ambos bandos


La formación de milicias, ciudadanos civiles armados, como expresión de los conflictos sociales de la España de 1936, representa uno de los fenómenos más característicos del enfrentamiento bélico. Las unidades de milicias fueron la forma sustancial en la que la masa de la población politizada se incorporó a la lucha cuando las tensiones estallaron en enfrentamiento abierto en España. En la zona republicana el resquebrajamiento del ejército y la indecisión de las autoridades gubernamentales, como es sabido, favorecieron la alternativa que convertía al militante político o sindical en combatiente bajo las directrices de su organización, como eje de la resistencia republicana en las primeras semanas tras la sublevación. En distintos frentes del Norte, Aragón y sectores de Andalucía el componente del voluntariado civil de los sublevados fue también muy amplio. De hecho, prácticamente todos los especialistas de la guerra hablan de una “fase miliciana” de la misma, que coincide con la primera etapa de guerra de columnas, realidades que empiezan a cambiar sustancialmente desde octubre de 1936, antes en el bando de los sublevados, pero que no se eliminan del todo, especialmente en el bando republicano, hasta bien entrado 1937
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La guerra civil como enfrentamiento militar


La Guerra Civil fue, ante todo y sobre todo, un conflicto armado resuelto por la fuerza. Por ello es preciso prestar una atención especial a esta dimensión de la Guerra como conflicto militar. Los rebeldes tuvieron claro, una vez fracasada parcialmente la sublevación, que había que volcar todos los esfuerzos militares, propagandísticos y políticos en ganar una guerra que podía ser larga. Frente a las columnas irregulares de las que dispone el Gobierno republicano de José Giral, fuerzas dispares, sin formación y entrenamiento militar, con escasos medios y poco o nulo sentido de la disciplina, los sublevados sabrán utilizar los resortes de un ejército profesional, disciplinado, dirigido por oficiales curtidos en las guerras marroquíes, el Ejército de África, completado por milicias de tradicionalistas y falangistas, plenamente integradas en la estructura militar y férreamente sometidas a ésta. El desequilibrio de principio era obvio a favor de los sublevados. La creación del Ejército Popular de la República mediante la integración militar de las milicias y columnas, pero politizado, pretendió nivelar en el plano militar el enfrentamiento, pero no pudo superar plenamente las debilidades derivadas de la división interna y la frecuente falta de armamento adecuado y equivalente al que dispusieron las tropas de Franco, desventaja especialmente constatable en la aviación
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La dimensión internacional


La Guerra española, “internacionalizada” antes del golpe, como conocemos hoy, se convirtió precisamente en una contienda de larga duración en función de un contexto internacional. La ayuda económica y diplomática prestada por Italia y Alemania a los sublevados fue decisiva y contrastó con la carencia de esa ayuda y ese apoyo por parte de las democracias al legítimo gobierno de la República. Y estos factores fueron claves en las primeras semanas del conflicto. Cuando la URSS decide apoyar al Gobierno republicano ya era tarde para detener a los sublevados. De no haber sido por la ayuda con la que contaron los sublevados, y de no haberse echado atrás las potencias democráticas en la venta de armas y en el soporte político y diplomático al gobierno republicano, que era el gobierno legítimo, la evolución hubiera sido muy diferente. Sin la ayuda soviética la República difícilmente se hubiera mantenido en una larga guerra de casi tres años. El contexto internacional fue muy negativo para la República
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Evolución política en ambos bandos: unificación entre los sublevados y división republicana


La sublevación desintegró el Estado republicano ante la incapacidad de mantener sus estructuras y autoridades, tanto por los militares sublevados como por los poderes paralelos a los oficiales que surgen en el territorio controlado formalmente por la República para tratar de sofocar una sublevación que el Gobierno republicano no consigue doblegar. Derivado el conflicto en guerra civil, la evolución política y socioeconómica en ambos bandos se convierte en tema capital. En una guerra total que se acaba convirtiendo en una guerra larga, la ordenación y articulación de la política, la economía y la atracción del apoyo social, serán cuestiones de gran incidencia también en el desenlace final. En el bando sublevado, la imposición del poder militar sobre cualquier ámbito de decisión civil será determinante. En el bando republicano, la división y el enfrentamiento de proyectos distintos sobre la forma de llevar a cabo la guerra y, especialmente, sobre la articulación de la sociedad y la economía y, por ende, de la política, no desaparecerán durante todo el conflicto, acabando éste justamente con una guerra civil dentro de la Guerra Civil. Esa división debilitará gravemente las posibilidades de resistencia e imposibilitará el triunfo republicano sobre un bando sublevado unido
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El nuevo orden de la “Nueva” España


En el bando sublevado, el encumbramiento de Franco, como jefe militar indiscutible, conllevará la jefatura política sin restricciones y la imposición de un control estricto social y económico que logrará articular, por el convencimiento, la presión y la represión el apoyo social a las decisiones de los sublevados. Pasos significativos hacia esa concentración del poder en la “Nueva” España en la figura de Franco serán el decreto de unificación de las fuerzas políticas de su bando en abril de 1937, unificación que culminaba el proceso de sometimiento de las fuerzas políticas a la autoridad de Franco y de los militares. La formación de su primer Gobierno en febrero de 1938 iría en la dirección de implementar una política totalitaria que negará en la práctica la lucha de clases y cualquier rastro del sistema liberal de pluripartidismo y prácticas democráticas
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Economía y sociedad de una España en guerra


El resultado final de la guerra, con el triunfo de los sublevados, tiene que ver, entre otros factores, en buena medida con una mejor administración de los recursos disponibles. Por lo que se refiere a la forma en que cada uno de los dos bandos logró financiar la actividad militar, hoy está claro que el volumen de los recursos exigidos por cada parte no solo fue alto sino bastante similar. En el bando republicano destaca el gran desbarajuste provocado por la sublevación y la propia Guerra, lo que produjo una enorme inflación. Los sublevados contaron con apoyo financiero externo e interno. Esta muy distinta situación financiera de ambos bandos tiene que ver y se complementa con la existencia de dos modelos económicos implantados en las respectivas retaguardias, mucho más efectivo el aplicado por los franquistas que el que efectivamente lleva a cabo la República condicionado por la multiplicidad de poderes y los intentos revolucionarios. La situación de la sociedad española durante la Guerra fue empeorando a medida que avanzaba el conflicto, especialmente en el bando republicano. Sociedad empobrecida, atrasada y dividida, con graves pérdidas de valores y de vidas por la acción militar y, especialmente, por la amplísima y cruenta represión
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Intentos para establecer un nuevo papel para la mujer


Durante la Guerra el bando franquista defendió y fue construyendo una sociedad tradicional en línea con lo que finalmente acabaría siendo la ideología del nacional-catolicismo. Una sociedad masculina en el que el papel de la mujer se reconducía al tradicional de madre, hija y esposa y su espacio de actuación sería fundamentalmente el hogar, si bien jugará un papel relevante de apoyo al combatiente. En el bando republicano, el proyecto de modernización social puesto en marcha con la instauración de la República se pretende continuar y adaptar a un contexto de guerra. Los intentos de otorgar un protagonismo en todos los campos, incluso el directo de la acción bélica, pronto quedaron en eso, en intentos
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Miedo y violencia política


La Guerra Civil, en la que se convierte muy pronto la sublevación militar, lleva a ambos bandos a un proceso de intento de control o eliminación del enemigo real o potencial. El miedo va a contribuir a desatar una ola de violencia inusitada en los frentes y en las retaguardias. La violencia abrió un proceso que tuvo tanto de ritual como de político, tanto de disolución de viejos poderes como de venganza. Pero no fue igual en ambas retaguardias ni en su inspiración, características e intensidad, siendo más global, sistemática y duradera la ejercida sobre la retaguardia republicana
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Las guerras de la memoria

 

ACERCA DEL AUTOR


Catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Salamanca.Director de la revista Studia Historica. Historia Contemporánea de la Universidad de Salamanca.
Tesis doctoral sobre milicias populares en la guerra civil. Es autor de una veintena de libros y capítulos de libros y una docena de artículos sobre dicho tema de la guerra civil española y sus consecuencias.


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La inusitada violencia que atra

ESTUDIO DE LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA EN SEGOVIA A PARTIR DE FUENTES PRIMARIAS


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'Suffragettes', la lucha por el voto femenino






Se cansó de luchar con la palabra y pasó a la acción. "Deeds, not words" (Hechos, no palabras) fue su nueva actitud, el "lema permanente" con el que se autodefinió Emmeline Pankhurst (Manchester 1858 - Hampstead, 1928) y el resto de sus seguidoras, las sufragistas, suffragettes. "La más notable agitadora política y social de la primera parte del siglo XX y la suprema protagonista de la campaña de emancipación electoral de las mujeres", como la definió The New York Herald Tribune tras su muerte, resucita con el rostro de Meryl Streep en la película 'Suffragette', que llegará a las salas de cine este viernes.
Al contrario que otras niñas, a Emmeline sus padres, Sophia Jane Craine y Robert Goulden, no le contaron el cuento de la princesa que despertó del eterno letargo por el beso de un príncipe, sino aquel en el que es la propia princesa quien logra resucitar y seguir viviendo. Primeras lecciones para ser una mujer independiente.

Progresismo y tradicionalismo

Educada bajo la defensa de los derechos civiles, la abolición de la esclavitud y la igualdad de sexos, defendió el sufragio femenino porque era algo que había escuchado desde pequeña en casa. A pesar de las ideas aparentemente progresistas que le mostraron desde bien joven, sus padres, como marcaban los cánones tradicionales de la sociedad británica, consideraban que la única salida factible para sus hijas era que fueran amas de casa. "Qué lástima que no sea un muchacho", le dijo con resignación su padre a Emmeline un día que pensaba que estaba dormida.


Tanto su madre como ella compartían ideas y lecturas. Fue la revista Women's Suffrage Journal la que fortaleció la unión entre ambas y Lydia Becker, la fundadora de la publicación, su primera ídolo feminista. La conoció con 14 años en una reunión en la que se trataba el derecho a votar de las mujeres y a la que asistió acompañada de su madre. "Dejé la reunión como una consciente y confirmada sufragista", escribió recordando este encuentro que le marcaría de por vida.
La segunda de los diez hermanos tuvo la revolución como apellido. Nació el 15 de julio de 1858, aunque ella pensara que su cumpleaños fuera el 14, el día en el que se conmemoraba la Toma de la Bastilla."Siempre he creído que el hecho de que naciera ese día ha tenido una influencia sobre mi vida", llegó a decir en una ocasión.

La soldado que se formó con la Revolución Francesa

Lectora constante y voraz, a los nueve años Emmeline ya había devorado 'La Odisea' de Homero y no dejó ni una página, ni un resto, pendiente. Su valentía y ganas de cambiar el orden establecido encontró cabida en 'La Revolución Francesa' de Thomas Carlyle, una de sus novelas de cabecera, su "fuente de inspiración".
En ese mundo de girondinos y jacobinos, la joven incorporó una palabra nueva a su vocabulario, "igualdad", el concepto, la columna vertebral que acabó por regir tanto su organismo como sus demandas. "Todos los principios de la libertad enunciados en cualquier país civilizado en la tierra, con muy pocas excepciones, están destinados exclusivamente a los hombres, y cuando las mujeres trataron de forzar la puesta en práctica de estos principios para las mujeres, entonces se descubrió que habían entrado en una situación muy, muy desagradable", reivindicó el 13 de noviembre de 1913 en Hartford, Connecticut, frente a miles de personas en un discurso titulado 'Libertad o muerte' que pasaría a ser estudiado en la posteridad.


Aquel día se autopresentó como "un soldado que ha abandonado temporalmente el campo de batalla con el fin de explicar qué es la guerra civil y cómo es cuando la libran las mujeres". Su comparecencia resumía todos los años de pelea que tanto ella, como el resto de mujeres que la apoyaban, estaban llevando cabo en Inglaterra.
Los inicios de su batalla se remontan a 1889, cuando fundó con su marido,Richard Pankhurst, la Liga para el Sufragio Femenino (Women's Franchise League). El principal objetivo de la asociación era conseguir que las mujeres participaran en los comicios locales y que tuvieran los mismos derechos que los hombres en temas como el divorcio o la herencia, pero la división interna del partido forzó la desaparición del mismo un año más tarde.
Un primer intento frustrado que no afectó en absoluto a Emmeline, que continuó con la causa en el Partido Laborista Independiente (Independent Labour Party), donde intentó cambiar por medio del Comité de Asistencia a los Desempleados (Committee for the Relief of the Unemployed), las condiciones de vida que tenían los más desfavorecidos, especialmente las de las mujeres. "Había mujeres embarazadas haciendo los trabajos más duros casi hasta que sus bebés llegaban al mundo. Muchas de ellas eran mujeres solteras, muy, muy pequeñas, simples niñas", recordó en 'Mi propia historia', las memorias que escribió desde la prisión del castillo de Halloway.


Palabras que mutaron en piedras

Reclamar la protección jurídica y legal de la mujer dentro del sistema británico le llevó a fundar el 10 de octubre de 1903 La Unión Social y Política de las Mujeres(Women's Social and Political Union), grupo formado sólo por mujeres, entre las cuales se encontraban sus dos hijas: Sylvia y Christabel. "No debemos perder más tiempo. Tenemos que actuar ", llegó a decirle Christabel a su madre. Y así fue.


Comenzaron por defender su posición a través del diálogo, pero todo pegó un giro radical a partir del 12 de mayo de 1905. Aquel día se había obstruido una propuesta de ley para el sufragio femenino y Pankhurst, con otras mujeres de la WSPU, se concentraron frente al Parlamento para reclamar el derecho al voto.
Las detenciones, los forcejeos, y los golpes de la policía reprimieron la manifestación, y ante este trato, las palabras de las sufragistas mutaron en piedras. El periodo más violento tuvo lugar en 1909. Rompieron mostradores de tiendas, almacenes, se enfrentaron a los cuerpos de seguridad... Impactos directos a los edificios, a la conciencia de la gente. "Este fue el comienzo de una campaña como nunca había conocido Inglaterra, o para el caso, ningún otro país. Interrumpimos un gran número de reuniones y fuimos violentamente expulsadas e insultadas. Con frecuencia quedábamos dolorosamente heridas y magulladas. La condición de nuestro sexo es tan deplorable que es nuestro deber violar la ley con el fin de llamar la atención sobre los motivos por lo que lo hacemos", declaró con orgullo Emmeline, para quien el argumento de los cristales rotos era "el más valioso de la política moderna".


Después del 21 de junio de 1908, fecha de la gran marcha de Hyde Park en la que se llegaron a congregar 500.000 activistas, aumentó la agresión policial, las persecuciones y las detenciones. Edith New (1877-1951) y Mary Leigh (1885-1978), dos miembros de la organización, se dirigieron a la casa del primer ministro británico, en el 10 de Downing Street, y comenzaron a lanzar piedras contra las ventanas. Un acto que pagaron con dos meses de cárcel.
Era desde prisión donde el movimiento de Pankhurst se fortalecía. Todas y cada una de sus simpatizantes se mentalizaron de que resistir era vencer, y soportaron huelgas de hambre, duchas de agua helada o la alimentación forzada para continuar con su lucha en las calles. "Holloway se convirtió en un lugar de horror y tormento con escenas repugnantes de violencia a cualquier hora del día, ya que los médicos iban de celda en celda desempeñando su terrible oficio. Nunca olvidaré mientras viva el sufrimiento que experimenté durante los días que aquellos gritos retumbaban en mis oídos", relataba la misma Emmeline desde su celda. En estos años de continua confrontación con el gobierno, la líder feminista fue detenida hasta en siete ocasiones.


Fin de la tregua

El sufrimiento parecía que comenzaba a dar sus frutos en 1910. Durante ese año, Emmeline y Millicent Garrett, líder de la National Union of Women's Suffrage Society (NUWSS), asociación feminista que apostaba por la lucha pacífica, acordaron una tregua para no obstaculizar la aprobación de la Ley de Conciliación (Concilation Bill) en la que en un primer momento se planteaba el derecho al voto para las mujeres de Gran Bretaña e Irlanda.
La medida no se llegó a materializar ante la oposición de los conservadores y liberales del Parlamento y Emmeline explotó: "Si la ley, a pesar de nuestros esfuerzos, es liquidada por el gobierno, entonces tengo que decir que es el fin de la tregua".
El 18 de noviembre de este año, ella y 300 mujeres más, se plantaron frente a la Cámara de los Comunes exigiendo la aprobación de la ley, aunque poco duraron allí, pues la policía, siguiendo órdenes de Winston Churchill, disolvió la manifestación con un grado de violencia extrema.


Dos años más tarde, en 1912, todo se precipitó con el segundo intento, otra vez fallido, de la Ley de Conciliación, lo que hizo que la rabia de Pankhurst y sus seguidoras se volviera fuego. Se quemaron orquídeas en el Real Jardín Botánico de Kew, buzones de correos en las calles de Inglaterra, se grabó con ácido en uno de los principales campos de golf donde acudían los políticos británicos el mensaje: Voto para las mujeres. Se bombardeó el 19 de febrero de 1913 la mansión de David Lloyd George, ministro de Hacienda, "para despertarlo", como defendió Pankhurst, que fue condenada a tres años de prisión por "conspiración para incitar a ciertas personas a que cometan daños contra la propiedad".

Morir por la causa

Destruir para construir fue la filosofía que predicaron Emmeline y sus militantes hasta el final de sus días. Como Emily Wilding Davison (1872-1913), la mártir de la causa suffragette, que el 4 de junio de 1913 en el Derby de Epsom, se abalanzó sobre Anmer, el caballo del rey Jorge V, y murió cuatro días más tarde. Unos dicen que quería ondear la bandera de su agrupación, otros que su intención era colgarla en alguno de los jinetes.
Sea como fuere, la mujer, que por aquel entonces tenía 40 años, y cuyo eslogan era "una gran tragedia evitaría muchas otras", no llegó a ver cómo la utopía del voto femenino se volvía realidad. El primer paso se dio en 1918, cuando el Parlamento permitió votar a las mujeres mayores de 30 años. Un derecho que benefició a 8,4 millones de mujeres y que hizo posible que aquel noviembre también ellas fueran electas al Parlamento. Así le ocurrió a Nancy Astor, la primera mujer que ocupó un escaño en la Cámara de los Comunes.


Diez años más tarde se aprobó que las mujeres votaran con las mismas condiciones que los hombres."Las mujeres hemos despertado tarde, pero una vez decididas, nada en la tierra y nada en el cielo hará que las mujeres cedan; es imposible", dijo Emmeline en 1913, y la profecía se cumplió, aunque no estuviera presente para vivirlo. El 14 de junio de 1928 moría a los 69 años de edad en Hampstead, Londres. Lo que nunca se podría imaginar es que el 2 de julio de ese mismo año, la ley ya se escribía en femenino.