EL ASESINATO DE CANALEJAS EN LA PUERTA DEL SOL




«Han matado a Canalejas, ¡qué horror!». «¡Esto no es posible tolerarlo! ¡Así no puede vivir un pueblo!». «¡Pardiñas, qué infame! ¡Está bien muerto, pero debería morir mil veces!». El 12 de noviembre de 1912, hace hoy 100 años, Madrid y España entera se levantaban sobresaltados con la terrible noticia de que el presidente del Gobierno, José Canalejas, había sido asesinado a sangre fría por un anarquista en plena Puerta del Sol.
El «infame» asesinato del presidente Canalejas en plena Puerta del Sol
ABC
José Canalejas, en 1910
No fue el primero ni el último en la historia de España. Canalejas seguía la estela de Juan Prim, que fue acribillado en 1870 en una emboscada en la madrileña calle del Marqués de Cuba, y Cánovas del Castillo, que en 1897 fue disparado en la cabeza en el balneario de Santa Águeda de Mondragón. A estos, se sumarían más tarde los magnicidios del presidente Eduardo Dato, en 1921, y el de Carrero Blanco a manos de ETA, en 1973.
Todo ocurrió en la mañana de aquel funesto 12 de noviembre de 1912. En una época muy diferente en la que los presidentes se desplazaban andando por las calles sin levantar demasiado revuelo, Canalejas se dirigía a pie al Ministerio de la Gobernación para acudir al Consejo de Ministros, después de haber estado reunido con el Rey Alfonso XIII, en el Alcazar, y haber pasado por su domicilio en la calle Huertas.

En plena Puerta del Sol

A las 11.25, el presidente se detuvo frente a la librería San Martín, situada en la céntrica Puerta del Sol, esquina con la calle Carretas, a ojear algunos libros que había visto en el escaparate. «En aquel momento –contaba ABC al día siguiente–, un hombre de aspecto joven, que vestía zamarra clara, pantalón azul marino y que llevaba un sombrero flexible de color negro, se acercó al presidente y, casi apoyándose en su hombre, le hizo un disparo con una pistola Browning. El criminal hizo un segundo disparo, y al ver que el Sr. Canalejas ya había caído al suelo y que la gente se arremolinaba a su alrededor, trato de huir».
El «infame» asesinato del presidente Canalejas en plena Puerta del Sol
ABC
Librería San Martín en la que Canalejas fue asesinado
Según la autopsia, una de las balas penetró por debajo del oído derecho, atravesó el bulbo raquídeo y salió por el oído izquierdo, lo que llevó al presidente a echarse las manos a la cara antes de caer desplomado.
El asesino –un anarquista oscense de 26 años llamado Manuel Pardiñas– fue reducido a golpes por uno de los agentes que seguía al presidente a cierta distancia. Y cuando se percató de que no tenía escapatoria, se suicidó pegándose dos tiros en la cabeza. Cotaban los testigos que hizo una extraña pirueta, dio unos pasos y se derrumbó a unos cuatro metros de la acera.
Las únicas pertenencias que se le encontraron encima a Pardiñaseran el retrato de una mujer donde se leía «a mi inolvidable Manuel», un billete de 25 pesetas, un trozo del libro de Camile Flammarion«Astronomía Popular» y un ejemplar de ABC del día anterior.

Razones desconocidas

Nunca se aclararon del todo las razones que llevaron a este pintor, que había pasado largas temporadas en Buenos Aires, La Habana y Florida antes de regresar a España, a asesinar al presidente Canalejas.Y la prensa, que recogió el suceso con detalle, daba diferentes hipótesis.
El «infame» asesinato del presidente Canalejas en plena Puerta del Sol
ABC
Entierro de Canalejas

La principal aseguraba que se había comprometido con otros anarquistas a asesinar al Rey Alfonso XIII, pero que, mientras le esperaba, vio a Canalejas solo y aparentemente indefenso. Entonces, cambió de opinión. Otras crónicas cuentan que el presidente había comentado hacía poco a un grupo de amigos que temía sufrir un atentado. Si esto fuera cierto, es de suponer que disponía de información suficiente al respecto como para descartar un asesinato casual.
Su muerte generó una polémica de tan grande que, pocos meses después, aparecía un cortometraje semidocumental sobre el crimen («Asesinato y entierro de don José Canalejas», en el que aparecía por primera vez, a los 26 años, el actor Pepe Isbert) y un libro de Franco, bajo el seudónimo de «Jakim Boor», acusando a los masones.
El día de su entierro –una de las manifestaciones de duelo más grandes que se recuerdan en la historia de España–, ABC describía a José Canalejas como «un hombre bueno, fervoroso procurador de los humildes, indulgente con los extravíos populares, prudente y suave en las represiones, que había suprimido, de hecho, la pena de muerte, y pretendía borrarla del código, que ha sido asesinado alevosamente cuando caminaba indefenso y descuidado, amparándose en su notoria bondad».