TRABAJO INFANTIL EN LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL

La explotación infantil: niñas y niños sin infancia. Vía Ana Basterra

Para conocer más de cerca las condiciones de trabajo en las fábricas británicas de inicios del Diecinueve, os propongo un "paseo" a través de textos e imágenes. En los primeros años de la década de 1830, el Parlamento británico inició una investigación sobre las condiciones de trabajo en los centros fabriles, desvelando las muchas horas de trabajo, los accidentes, enfermedades y malos tratos a los niños:

TEXTO A

Le vi los ojos y le pregunté qué había pasado. dijo: el vigilante
me ha azotado, pero no protestes, porque nos echará a la calle. El vigilante
la había dado correazos po no haber cumplido inmediatamente sus órdenes.
tenía la espalda en carne viva, y seguía teniendo señales quince días
después

TEXTO B

Mi chico Edwin era alegre y bien derecho antes de entrar en la
fábrica, pero tras tres años allí, le entró una debilidad en las rodillas que
casi no podía andar. Muchos me dijeron que lo sacara de trabajar, pero soy uno
hombre pobre con mucha familia y necesitaba su jornal


TEXTO C


Empujo cubos de carbón. Esta calva de la cabeza me la he hecho
empujando cubos. los empujo unos dos kilómetros bajo tierra y los traigo de
vuelta. Pesan tres quintales y hago unos once viajes cada día. Los picadores de
carbón para los que trabajo me pegan si no me doy prisa. Soy la única chica del
pozo. Hay unos veinte chicos y quince hombres. Los hombres van desnudos.
Preferiría trabajar en la fábrica textil que en el pozo


TEXTO D

(a los niños más pequeños) se les llama "tramperos". Se sientan en
un agujero y abren y cierran las puertas. están en el pozo todo el tiempo que
está funcionando, con frecuencia unas doce horas diarias. Se sientan en el suelo
húmedo y suelen tener de cinco a diez años.


TEXTO E

Trabajo en el pozo de Gawber. No es muy cansado, pero trabajo sin luz y paso
miedo. Voy a las cuatro y a veces a las tres y media de la mañana, y salgo a las
cinco y media de la tarde. No me duermo nunca. A veces canto cuando hay luz,
pero no en la oscuridad, entonces no me atrevo a cantar. No me gusta estar en el
pozo. Estoy medio dormida a veces cuando voy por la mañana. Voy a escuela los
domingos y aprendo a leer. (...) Me enseñan a rezar (...) He oído hablar de
Jesucristo muchas veces. No sé por qué vino a la tierra y no sé por qué murió,
pero sé que descansaba su cabeza sobre piedras. Prefiero, de lejos, ir a la
escuela que estar en la mina




Los informes parlamentarios sobre las condiciones de trabajo impresionaron al público. Sin embargo, hubo quienes argumentaron que no había nada malo en el hecho de que los niños trabajaran en fábricas o minas, y que era cuestión de sus padres decidir si los enviaban o no a trabajar. para los dueños de las fábricas, el trabajo de los niños era absolutamente imprescindible. Aquí os dejo un par de testimonios que, como podréis comprobar, son "bastante diferentes" de los anteriores:

TEXTO F

El trabajo de los tramperos no es triste ni monótono, y no están
solos todo el tiempo en la oscuridad. El trampero está normalmente alegre y
satisfecho.


TEXTO G

He visitado muchas fábricas durante varios meses, y no he visto
pegar a ningún niño, ni tampoco vi niños desgraciados. Parecían alegres y
despiertos, disfrutando de un ejercicio físico moderado. El trabajo de estos
vivaces geniecillos me recordaba a un deporte. No daban ninguna muestra de estar
agotados.


1) Realiza una breve síntesis sobre las condiciones laborales de los niños durante la Revolución Industrial.